Complacer a otros debe ser un placer y no una obligación.Por MarÍa MarÍn / Especial El Nuevo Día
¿Cuántas veces te has comprometido a hacer algo que realmente no querías hacer pero lo hiciste porque no te atreviste a decir no?
Quizás fue cuando tu jefe te pidió que trabajaras hasta tarde y aunque tenías que atender a tus niños, accediste. O tal vez una amiga te rogó que la fueras a visitar y aún teniendo que estudiar, la complaciste, o a lo mejor alguien te pidió dinero prestado y no supiste decir “no puedo”.
¿Por qué nos sentimos tan comprometidos a complacer a otros? Básicamente tenemos terror a que alguien piense que somos “mala gente” y nos deje de querer.
Cuando alguien te pide un favor y no puedes realizarlo porque no tienes tiempo, dinero, o ganas, no hay razón para sentirte mal. Tú eres la persona más importante en tu vida y no debes sentirte mal por poner tus necesidades en primer lugar. Cuando quieras decir “no”, y no te atrevas, sigue estos pasos:
¿Cuántas veces te has comprometido a hacer algo que realmente no querías hacer pero lo hiciste porque no te atreviste a decir no?
Quizás fue cuando tu jefe te pidió que trabajaras hasta tarde y aunque tenías que atender a tus niños, accediste. O tal vez una amiga te rogó que la fueras a visitar y aún teniendo que estudiar, la complaciste, o a lo mejor alguien te pidió dinero prestado y no supiste decir “no puedo”.
¿Por qué nos sentimos tan comprometidos a complacer a otros? Básicamente tenemos terror a que alguien piense que somos “mala gente” y nos deje de querer.
Cuando alguien te pide un favor y no puedes realizarlo porque no tienes tiempo, dinero, o ganas, no hay razón para sentirte mal. Tú eres la persona más importante en tu vida y no debes sentirte mal por poner tus necesidades en primer lugar. Cuando quieras decir “no”, y no te atrevas, sigue estos pasos:
• Gana tiempo: En vez de decir no inmediatamente, utiliza estas palabras: “Dame tiempo para pensarlo”, “Te dejo saber luego”. Estas respuestas te darán tiempo para tomar una decisión beneficiosa para ti.
• Cambia el enfoque hacia ti: Cuando digas no, explica que tu decisión está basada en una circunstancia personal que te lo prohíbe. Puedes decir: “Me encantaría complacerte pero mi situación no me lo permite”.
• Crea “reglas”: Es decir, si alguien te pide un favor para el domingo, dile: “Lo siento pero en nuestro hogar tenemos una 'regla' que este día y es compartir en familia”. Si estás presionada por un vendedor, dile: “Mi esposo y yo tomamos decisiones juntos”.
• Evita dar largas explicaciones: Si explicas en detalles, te pones en una posición vulnerable porque la otra persona puede tratar de buscarle solución a tu problema para que le puedas ayudar. Complacer a otros debe ser un placer y no una obligación. Cuando digas sí, hazlo porque te hace sentir bien a tí, y después a los demás.
Maria Marin es autora de “Mujer sin límite” y animadora del programa de radio “Tu vida es mi vida” en Estereotempo. Visita: www.MariaMarin.com.
• Cambia el enfoque hacia ti: Cuando digas no, explica que tu decisión está basada en una circunstancia personal que te lo prohíbe. Puedes decir: “Me encantaría complacerte pero mi situación no me lo permite”.
• Crea “reglas”: Es decir, si alguien te pide un favor para el domingo, dile: “Lo siento pero en nuestro hogar tenemos una 'regla' que este día y es compartir en familia”. Si estás presionada por un vendedor, dile: “Mi esposo y yo tomamos decisiones juntos”.
• Evita dar largas explicaciones: Si explicas en detalles, te pones en una posición vulnerable porque la otra persona puede tratar de buscarle solución a tu problema para que le puedas ayudar. Complacer a otros debe ser un placer y no una obligación. Cuando digas sí, hazlo porque te hace sentir bien a tí, y después a los demás.
Maria Marin es autora de “Mujer sin límite” y animadora del programa de radio “Tu vida es mi vida” en Estereotempo. Visita: www.MariaMarin.com.


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