17 de abril de 2012

El puente de los años

Ventajas y desventajas de las relaciones cuando los separa más de una generación

Por Camile Roldán Soto / croldan@elnuevodia.com

Comenzó como una relación profesional. Poco a poco se tornó en amistad. Y una noche de copas se convirtió en amor. Así resume Lara las etapas de su relación con Mauro, un hombre 12 años menor.

El romance murió y la mujer que hoy tiene de 45 años ahora sale con un hombre de su edad.

Pero durante los tres años que duró su romance con Mauro, esta profesional de la industria de la publicidad y madre de una niña, fue parte de ese pequeño grupo de mujeres que opta por desafiar los esquemas tradicionales para vivir lo que en Estados Unidos se conoce como una relación “Mayo-Diciembre”.

Es el término comúnmente utilizado para nombrar uniones en las que media una diferencia de edad de al menos una década. Los meses del año plantean una metáfora: la persona joven de la relación le lleva la primavera a la mayor; el invierno.



El mundo de la publicidad y el espectáculo se han encargado de encasillar este tipo de relaciones con nombres mucho menos románticos. Así las cosas, surgió el término “cougar” (puma) para llamar a la mujer que se decide por una pareja mucho menor. Mientras, cuando ocurre a la inversa, la situación suele ser más aceptada. Pero no deja de capturar miradas cuando es muy notable e incluso ser catalogada con adjetivos impublicables.



“Es que nos sentimos cómodos con la norma, aunque la norma sea cuestionable”, apunta Carlos García Cintrón, psicólogo clínico con especialidad en parejas y adultos.



Lo cierto es que la diferencia de edad entre enamorados ha sido una característica presente a lo largo de la historia, mucho antes de que Picasso (61) se flechara de Françoise Gilot (21) en la década de los 40.



Más recientemente y gracias a las posibilidades de la tecnología, la publicidad hace fiesta con uniones como la de los exesposos Demi Moore y Ashton Kutcher y, en días más recientes, con Jennifer López y su nuevo interés romántico, el bailarín Casper Smart.



Ahora bien, ¿cuán comunes son estas relaciones en la vida real?, ¿cuántas posibilidades tienen de perdurar?, ¿qué pasa cuando es el hombre quien está con una mujer mucho menor?



La sicóloga Vivian Rodríguez del Toro señala que cada vez son más posibles. Lo atribuye, en parte, a la alta tasa de divorcios y separaciones. La gente vuelve a juntarse, a menudo varias veces durante la adultez, y dentro de esas nuevas uniones surgen algunas donde la diferencia de edad supera los 10 o incluso 15 años de edad.



“Todavía se ve mucho más que sea el hombre y no la mujer quien sea el mayor o mucho mayor en una relación”, indica.



Se trata de una realidad generalizada. Un estudio por la Universidad de Gales en Inglaterra reveló que nunca a través de las épocas o las culturas las mujeres han demostrado una preferencia por hombres significativamente menores. Al contrario, es una tendencia generalizada entre féminas de muchas culturas preferir parejas de su edad o significativamente mayores.



Si bien no puede afirmarse que sean la norma, actualmente es menos raro que una mujer elija a un hombre menor. Y, al igual que ocurre cuando la relación es la inversa, la edad no necesariamente tiene que constituir un problema.



Sicólogos entrevistados coinciden en que no es la mera edad cronólogica, sino la etapa de la vida que atraviesan las personas, lo que puede afectar negativamente la relación.



Es decir, si una mujer o un hombre en sus tempranos 20 se junta con alguien de 40 posiblemente surjan desacuerdos debido a choques de prioridades o planes futuros.



“El adulto joven seguramente está más enfocado en su carrera, posiblemente quiera posponer los hijos. Mientras, para el adulto maduro puede estar más enfocado en estabilizar su relación, viajar y disfrutar de mucho tiempo junto a su pareja”, comenta Rodríguez.





Un caso real



Liliana vivió hace unos años las consecuencias de estas discrepancias cuando mantuvo una relación con un hombre 13 años mayor.



“Me di cuenta de que algunos de los problemas que tuvimos, que yo los analizaba de forma independiente, seguramente estaban relacionados con la diferencia de edad. El que yo quisiera estar en la calle, janguiando, saliendo, viendo a los amigos, y que él, por el contrario, prefiriera siempre quedarse en casa y no amanecerse, tenía que ver -no con que fuera viejo, porque era un tipo superactivo- sino con que estábamos en etapas distintas de la vida. Aquello que yo todavía quería y necesitaba hacer, ya él lo había vivido. Yo no me quería perder nada y él ya estaba en la etapa hacendosa de la vida”, indica la mujer.





Problemas comunes



Aunque hay particularidades, los retos que enfrentan estas parejas no son demasiado distintos al resto.



Muchos afectan a cualquier pareja, como la sexualidad. Sin embargo, a juicio de Ivelisse Cintrón, especialista en sexualidad y terapia de pareja, existen algunos mitos respecto a cómo la diferencia en edad afecta esta área de la relación.



Comenta, por ejemplo, que cuando la mujer es mayor, puede enfrentar inseguridad si cae en la tentación de compararse con otras de menor edad o se rige por esquemas que cancelan el placer sexual cuando se llega a una edad avanzada. En este caso, recomienda Cintrón, debe fortalecer su seguridad con educación en torno al tema, para despojarse de tabúes y empoderarse de su sexualidad.



Por otro lado, no es necesariamente cierto que un hombre entrado en la década de los 50 pierda el deseo.



“Quizás no sea la misma potencia, pero el libido está”, apunta. Según ha visto en su práctica, sostiene que a menudo se limita la sexualidad al acto de la penetración cuando lo correcto es esmerarse en el preámbulo amoroso. Este comienza incluso antes de ir a la cama y se nutre actitudes, caricias y atenciones cotidianas hacia la pareja.



“En la cuestión sexual, tengo más energía”, dice Gabriela. Hace doce años se unió a un hombre 18 años mayor. Hoy él tiene 55 y ella tiene 37. Afirma que si bien ha sido difícil armonizar esta área de la relación, no han enfrentado aún problemas “irreconciliables, ni terribles”.



Otro asunto que han trabajado es el ritmo de la vida social, pues él está menos dispuesto a salir.



“Está empezando a cansarse más. Quiere dormir el fin de semana y yo quiero estar en la playa”, señala quien ha lidiado con el tema negociando un poco más de libertad que está empezando a ver como una característica saludable en cualquier relación, sobre todo, una tan larga.



Hay quienes tienen que lidiar con el juicio de la sociedad o, peor aún, de la familia. Este suele ser más fuerte cuando la mujer es mayor.



Comúnmente a los hijos se les hace difícil cuando su papá o su mamá tienen parejas de edad similar a la de ellos. Por otro lado, a los padres puede chocarles que su hija o hijo esté con alguien mucho mayor.



“Estos son juicios valorativos que tienen razón de ser por la cohesión social pero que se convierten en estereotipos. Hay que ver que somos seres humanos, que las cosas que se van fuera de la norma no tienen que ser malas”, indica García.



Recomienda “hablar abiertamente” con los miembros de la familia que se oponen. Explicarles, si consideran necesario, por qué están juntos. A veces es necesario simplemente dar un espacio para que la situación sea asimilada.



Rodríguez señala que en última instancia la decisión de mantenerse juntos o no es de la pareja.



El tema familiar también pueden plantear obstáculos cuando una de las partes quiere y la otra no quiere o no puede tenerlos.



Rodríguez ha atendido parejas que durante un tiempo discuten qué hacer y en ocasiones terminan negociando tener “solo uno” tras decidir que quieren continuar siendo pareja.



Para Gabriela, al principio era muy importante quedar embarazada. Así es que empezaron a buscarlos desde temprano. Varios años han pasado y tras varios intentos fallidos “cada vez es menos” relevante. En casos donde una de las partes no se resigna puede representar una situación muy dolorosa para ambos y culminar en una ruptura.





Lo que une



Indudablemente, la diferencia de edad tiene sus beneficios, siempre que la unión esté fundamentada en amor.



Los mayores suelen aportar a los más jóvenes la madurez que traen las experiencias de vida y de haber aprendido de los errores. A esto se une muchas veces la seguridad económica.



Rodríguez indica que como el hombre madura emocionalmente más tarde que la mujer, muchas considera los años como una ventaja.



Rebeca es una mujer de 33 años que tras su divorcio de un hombre 9 años mayor ha salido con contemporáneos y también con otros que le llevan sobre una década.



“No veo diferencias marcadas debido a la edad”, dice. Pero apunta que al ser madre y “haber vivido muchas etapas antes de lo usual”, suele sentirse más cómoda con hombres mayores que también han experimentado la paternidad, los azares de la carrera profesional y algunos duros golpes de la vida.



Manuel, quien mantiene una relación con una mujer 13 años mayor, dice que se enamoró de su pareja “porque es bella por dentro y por fuera”. Sin embargo, afirma que su madurez, inteligencia y manera de tratarle es, en un sentido positivo, muy diferente a las exes de su edad.



El consenso entre los entrevistados es que más allá de la edad, las relaciones funcionan o no dependiendo de la compatibilidad, madurez, interés, compromiso y, por supuesto, amistad y atracción que haya entre los dos. Cuando estas características están presentes la gente crea uniones donde además de romance, existe un apego capaz de superar crisis y madurar.



Por eso a pesar de los retos Gabriela defiende su unión.



“Hasta ahora, siento que haber encontrado esa persona con quien vivir en armonía y felicidad por tanto tiempo es casi un milagro, algo extraordinario”, apunta.



Causas de discordia



Familia -



Obstáculos pueden surgir cuando alguno de los dos quiere tener hijos y el otro no puede o no quiere tenerlos. Si ya hay hijos, éstos pueden resistirse a aceptar la relación de su padre o madre. A veces son los padres de alguno de los miembros de la pareja quienes se oponen a la unión.



Sexualidad -



Aunque es un asunto con el que muchas parejas lidian, cuando la diferencia de edad es muy marcada puede ser más retante. La mujer puede cohibirse o experimentar una disminución en su deseo sexual. El hombre también experimenta cambios hormonales, conocidos como andropausia.

25 de julio de 2010

Escuela para padres

Por Marisa U. De González
Tomado de Encuentra

"Nadie nace sabiendo ser padres". Esta realidad no ha de convertirse en un justificante, para evadir la responsabilidad de prepararnos cada día mejor como seres humanos y progenitores.

Más de una vez hemos escuchado la siguiente información: "nadie nace sabiendo ser padres". Esto es una realidad, pero solo en parte y no ha de convertirse en justificante para evadir nuestra responsabilidad; ha de ser punto de partida para prepararnos cada día mejor como seres humanos y progenitores.

La primera e indudable responsabilidad de traer al mundo a un hijo, es la de procurar formar personas íntegras e independientes a través de la educación, presencia y cariño de los padres. Ciertamente no es trabajo fácil y la desinformación llega a ser en muchos de los casos nuestro principal obstáculo. No basta con buenas intenciones o con la intuición con que hemos sido dotados gratuitamente para sacar hoy en día adelante moralmente hablando a una familia.

Son demasiadas las influencias de un ambiente negativo que hay que contrarrestar para convertirlas en herramientas de aprendizaje y crecimiento en libertad, voluntad e inteligencia que nos ayuden a luchar hacia un mismo frente: el de la dignidad de la persona humana.

Muchos nos preguntamos por qué hemos de prepararnos para ser padre o madre, si maternidad y paternidad son realidades naturales que como tales han de irse dando; es decir, naturalmente.

Hoy por hoy vivimos en una sociedad que influye directamente en nosotros y en nuestras familias. Ya no se desenvuelve la vida en hogares cerrados a sus miembros y a una pequeña comunidad vecina. La diversidad de criterios, valores, etc., cada día es más grande gracias a los medios de comunicación y entretenimiento. Intentar cerrarse al mundo, es tomar una medida irracional; pretender abrirse totalmente a él, es quedar totalmente desprotegido y vulnerable.

Los padres no hemos de sentirnos inseguros y solos en nuestra tarea educativa. Ejemplo y guía alimentados por el amor que les tenemos a nuestros hijos, son la mejor educación que les podemos ofrecer. Sin embargo, algunas veces el sentirnos incapaces nos motiva a delegar nuestra responsabilidad educativa a la escuela o centro educativo al que asisten los niños.

Uno de los principales objetivos de la paternidad responsable, es la de guiar y educar con autoridad y cariño a nuestros hijos, buscando que lleguen a convertirse en adultos autosuficientes, libres y responsables. Este objetivo determinará el cómo se les guiará y educará en el camino hacia su desarrollo y madurez. Para alcanzar este fin no hay como la prevención, la cual se logrará al prepararnos como padres, buscando los fundamentos y las bases para formar personas aptas que irán asumiendo su propio presente sin que los acontecimientos los tomen por sorpresa o desprotegidos.

Si nuestros hijos además de recibir una educación profesional son personas humanamente preparadas, raramente serán víctimas de las circunstancias, pues tendrán la fuerza y los conocimientos para tomar la vida entre sus manos, constituyéndose verdaderamente en dueños y señores de su propio destino. Como padres y primeros educadores debemos prepararnos para:

1. Proporcionar a nuestros hijos la educación que merecen; aquella que reconoce la dignidad de todo ser humano, tratándole como tal y enseñándole a vivir conforme a su propia naturaleza racional y espiritual. Es precisamente el hogar, primera escuela de vida y formación para la persona, donde se han de adquirir sólidos cimientos sobre los cuales la persona ha de ir consolidando la propia libertad que servirá de guía para formar su personalidad y carácter.

2. Hogar y escuela es donde el niño pasa la mayor parte de su día. Es aquí donde principalmente aprenderá patrones de conducta, normas y valores que guiarán su vida. Por esto es sumamente importante que entre los padres y el centro educativo brinden un mismo marco de referencia evitando en lo posible criterios encontrados en valores fundamentales que puedan hacer sentir al niño desorientado o en el peor de los casos manipulado o engañado.

3. Promover actividades que fortalezcan los lazos familiares y favorezcan la comunicación entre las diferentes generaciones dentro del hogar. Contrarrestar el ambiente negativo que irremediablemente dificulta la tarea educativa. Un ejemplo representativo de ello son los medios de comunicación y entretenimiento que en ciertos casos a través de la televisión, revistas, videos, etc., promueven propaganda que ridiculiza cualquier tipo de autoridad, así como los valores morales que ellos inculquen.

4. Los padres debemos pues ser guías, maestros y amigos durante toda la vida de nuestros hijos, pero principalmente durante los primeros años de su desarrollo, crecimiento y aprendizaje a través de los cuales toda vivencia positiva o negativa marcarán definitivamente la forma cómo, ahora en su presente y posteriormente en el futuro, verán y afrontarán su vida.

Los últimos descubrimientos sobre el desarrollo de la mente en la infancia

Tomado de 21rs

Un libro que ayudará a miles de padres a entender mejor a sus hijos

¿Cómo piensan los niños? ¿Cómo es ser un bebé? ¿Cuánto influyen nuestras experiencias infantiles en nuestra vida adulta? Los padres y madres reclaman más información sobre la educación y la crianza de sus hijos, así lo demuestra la rápida acogida de 'El filósofo entre pañales', escrito por Alison Gopnik.

Alison Gopnik, profesora de psicología en la Universidad de Berkeley, en California, sostiene en su nuevo libro que, en algunos aspectos, los niños son “más inteligentes, imaginativos, bondadosos y hasta más conscientes que los adultos.

”Durante la última década se ha producido una revolución en nuestra comprensión de la mente de los más pequeños. Hasta hace poco, los científicos creían que los bebés eran seres irracionales debido a que tenían un pensamiento y experiencia muy limitados. Algo así como un cuaderno en blanco donde está todo por escribir. Ahora Alison Gopnik, destacada psicóloga y filósofa además de madre, demuestra gracias a un innovador estudio que los niños aprenden más, imaginan más, se preocupan más y experimentan más que cualquier adulto; en cierto modo, son más listos, más imaginativos, más cuidadosos e incluso más conscientes que nosotros. Al mismo tiempo, los niños entienden el mundo y lo transforman. Somos criaturas radicalmente diferentes, con mentes y experiencias distintas, pero, en definitiva, los adultos somos el producto final del niño que éramos.

En este ameno y accesible paseo por los novedosos avances psicológicos, neurocientíficos y filosóficos en el entendimiento de la mente de los más pequeños, Gopnik ofrece una brillante comprensión sobre cómo los bebés ven el mundo y cómo los padres influyen en la futura vida de sus hijos.

La autora, Alison Gopnik, es catedrática de psicología y catedrática asociada de filosofía de la Universidad de California en Berkeley. Figura de reconocido prestigio internacional, encabeza los trabajos sobre aprendizaje y desarrollo infantil y fue la primera en sostener que la mente de los niños podía ayudar a comprender profundas cuestiones filosóficas. Es uno de los fundadores del estudio «teoría de la mente», y fue ella quien formuló lo que se conoce como «teoría de la teoría», análisis de la idea de que los niños aprenden de la misma forma en que lo hacen los científicos.

Es autora de unos cien artículos y varios libros, entre los que se incluyen Words, thoughts and theories (en colaboración con Andrew Meltzoff), 1997, y The Scientist in the Crib (en colaboración con Andrew Meltzoff y Patricia Kuhl), 1999, que fue bestseller del San Francisco Chronicle y aclamado por la crítica. Asimismo, colabora en Science, The Times Literary Supplement, The New York Review of Books, The New York Times, New Scientist y Slate.

Ha dado numerosas conferencias sobre la mente infantil, entre las que cabe destacar los discursos de apertura en organizaciones políticas como el Foro Económico Mundial y la Organización para el Desarrollo Económico, en organizaciones de apoyo a la infancia como Parents as Teachers y Zero to Three, en museos como El Exploratorium, el Museo de los Niños de Chicago y el Museo de los descubrimientos de la Bahía, y en organizaciones científicas como la Asociación Estadounidense para el Progreso de la Ciencia, la Asociación Estadounidense de Psicología, la Asociación de Ciencias Psicológicas y la Asociación Estadounidense de Filosofía.

Un bello canto a la infancia que no dejará indiferente a nadiePrólogo de Carlos González, pediatra y autor de 'Bésame mucho

''El filósofo en pañales' es un libro hermoso que aúna los últimos descubrimientos psicológicos, neurológicos y cognitivos de la infancia con las grandes preguntas morales de todos los tiempos: el amor, la moral...

Alison Gopnik consigue una unión perfecta de psicología, ciencia y filosofía, descubriéndonos un mundo nuevo que es el que nos ofrecen los niños y del cual, todostenemos aún retazos.

Es un libro de gran ternura, salpicado de magia y sensibilidad, pero que recoge los últimos resultados de las grandes investigaciones de las que nuestra autora ha sido partícipe.

Un libro que enseñará a apreciar la riqueza e importancia de la infancia, no sólo a los padres, sino a todos los que recordamos haber sido niños.

El filósofo entre pañales es un libro ameno y riguroso. Interesará a psicólogos, educadores, filósofos y profesionales de la salud, pero también a todas aquellas personas que desean comprender mejor el funcionamiento de la mente humana. Y, sobre todo, ayudará a miles de padres a entender mejor a sus hijos y deleitarse (aún más si cabe) observándolos.

Saca tarjeta roja al maltratador

Tomado de 21rs

Se tata de una campaña de sensibilización del Ministerio de Igualdad que incorpora importantes novedades: habla directamente al maltratador, da voz a la sociedad y pretende involucrar a toda la ciudadanía bajo una idea común: la violencia de género es un problema que nos incumbe a todas y todos.

Los sindicatos Comisiones Obreras (CCOO) y Unión General de Trabajadores (UGT) se acaban de sumar a la campaña 'Saca tarjeta roja al maltratador' del Ministerio de Igualdad.

El secretario general de CCOO, Ignacio Fernández Toxo, señaló que “desde el sindicato creemos que esta campaña es una buena herramienta para concienciar a toda la sociedad de la gravedad de este problema y, al mismo tiempo, señalamos la necesidad de que las Administraciones Públicas se coordinen y pongan los medios necesarios para su combate”.

Por su parte, el secretario general de UGT, Cándido Méndez, afirmó que “la adhesión a esta campaña es una manifestación de nuestro compromiso en la denuncia y la erradicación de la violencia de género. Combatir este fenómeno precisa de la implicación permanente del conjunto de la sociedad civil, administraciones e instituciones, que hagan efectiva la igualdad entre mujeres y hombres”.

El Ministerio de Igualdad ha querido dar un paso más en el desafío de erradicar la violencia de género con una campaña de sensibilización que incorpora importantes novedades, que habla directamente al maltratador, que da voz a la sociedad, que pretende involucrar a toda la ciudadanía.




Presentación de Bibiana Aído, ministra de Igualdad, sobre la campaña

El primer paso para prevenir la violencia de género es la sensibilización, la capacidad para detectarla, la conciencia crítica para no tolerarla. Por esta razón, uno de los principales objetivos del Ministerio de Igualdad en esta materia es aumentar la concienciación ciudadana sobre este tipo de violencia e involucrar a toda la ciudadanía en un compromiso público para su erradicación.

En las últimas décadas, la labor realizada ha permitido que la mayor parte de la opinión pública haya variado su conocimiento y su opinión sobre la violencia que sufren las mujeres, pero, sobre todo, que se modifique el umbral de tolerancia ante esta violencia.

Ahora ha llegado el momento de actuar de forma más directa y de transmitirle al maltratador un mensaje inequívoco: “cuando un hombre golpea a una mujer, tiene enfrente a una sociedad concienciada y valiente que defenderá a esa mujer porque sabe que haciéndolo está defendiendo los valores que nos hacen dignos a todos, a todas”.

Por ello, el Ministerio de Igualdad ha puesto en marcha esta campaña con la implicación de personas de reconocido prestigio en la vida pública y en sus respectivos ámbitos profesionales, una campaña que busca generar paulatinamente una movilización social de rechazo a la violencia de género para que cualquiera pueda unirse y decir NO a la violencia y SÍ a la convivencia en igualdad.

El símbolo-idea que preside la campaña es la “TARJETA ROJA” como reflejo del rechazo social contra el maltratador, y por ser un gesto y un símbolo conocido de forma general, y particularmente en el ámbito deportivo: quien no juega limpio, queda fuera de la sociedad. Cada gesto que muestre la Tarjeta Roja reflejará el rechazo a los maltratadores y, al mismo tiempo, el apoyo a las mujeres que sufren su violencia.

Con la colaboración de toda la ciudadanía, esperamos que el símbolo de la tarjeta roja se generalice y se convierta en un recurso compartido que muestre que nuestra sociedad ya no tolera la violencia contra las mujeres y de ninguna manera quiere ser cómplice de los maltratadores.

18 de mayo de 2010

Víctimas del acoso

Niños y niñas lidian a diario con la crueldad física o verbal

Por Camile Roldán Soto / end.croldan@elnuevodia.com


Joven de 15 años. Popular. Buena estudiante. Linda. Simpática. Salir con el ex novio de una compañera de clases significó el comienzo de una pesadilla que comenzó en la escuela y la seguía hasta su casa a través del mundo virtual. Resulta que su relación con el chico despertó los celos, el coraje o quién sabe qué emoción en un grupo de estudiantes que se unieron en una ofensiva en su contra.
Arrancó con la creación de páginas falsas en Facebook y escaló a frases ofensivas escritas en las puertas del baño, mensajes insultantes a su correo electrónico y teléfono celular, todos con la intención de herir, ridiculizar y denigrar.
Se trata de un caso verídico de ‘cyberbullying’ o acoso cibernético, la versión más novedosa de un fenómeno mundial con serias implicaciones médicas y sociales: el ‘bullying’. Aunque en español se traduce como acoso escolar, la realidad es que se trata de un comportamiento que puede ocurrir dentro o fuera del ambiente escolar, entre niños y adolescentes e, incluso, entre adultos y el ambiente laboral.
"El ‘bullying’ es una conducta persistente de agresión que puede ser física, verbal, directa o indirecta hacia una persona, y ocurre dentro de una relación de poder de un fuerte y un débil", explica el doctor Nicolás Hernández, psiquiatra de niños y adolescentes.
Aunque en Puerto Rico hace falta mucha más información para cuantificar y contextualizar esta conducta, estadísticas de la red de ayuda Respect U indican que en Estados Unidos 5 millones de niños de edad escolar son víctimas de acoso y 25 millones de adultos sufren del fenómeno en su lugar de trabajo.
Mientras, datos del National Institute of Child Health and Human Development, citados por el doctor Hernández, revelan la relación entre violencia y acoso. Estos datos demuestran que un niño identificado como agresor a los 8 años tiene seis veces más probabilidad de ser convicto de crimen a la edad de 24 años. De no recibir ayuda, tiene cinco veces más de terminar con un récord criminal serio a la edad de 30 años.

Por qué lo hacen
Las psicólogas Maribel González y Joy Lynn Suárez, de Parenting Resources, trabajan estableciendo en los ambientes escolares programas de prevención de acoso. Señalan, de acuerdo con su experiencia, que la conducta puede observarse incluso en niños de edad preescolar, cuando excluyen de forma consistente a algún compañero de clases o le hacen comentarios negativos.
Entre los preadolescentes y adolescentes, cada vez se observan más casos de ‘cyberbullying’, que presenta un cuadro mucho más difícil para la víctima, pues el acoso y la difamación no terminan con el día escolar, sino que le persigue a través de los mensajes de texto o la computadora.
Los profesionales entrevistados coinciden al señalar que generalmente las burlas tienen su origen en diferencias en el aspecto físico y la orientación sexual.
"Vivimos en una sociedad donde, según el Censo de hace diez años, no reconocemos nuestra raza, y en una sociedad que fomenta la intolerancia entre las diferencias de género, orientación sexual y origen étnico", observa Hernández.
La doctora González destaca que, en buena parte, los insultos parten de conductas aprendidas ya sea en el hogar, la televisión o los pares.
En su experiencia clínica escucha de las víctimas insultos como "gorda explosiva" para un varón obeso e hiperactivo y "troquera" para una niña con manerismos masculinos. También es común la burla con acercamiento físico. Esta ocurre cuando los agresores se pegan a la espalda o los glúteos de la víctima o "pasan la ATH" al rozar la mano entre medio de sus nalgas.
Agresor y víctima
¿Qué motiva a un niño a maltratar a otro?
"Cuando hablamos del agresor, es un niño que muy frecuentemente está dentro de las categorías de trastorno de conductas", señala el doctor Hernández. Tres diagnósticos específicos se relacionan al niño que agrede: trastorno de conducta, trastorno oposicional desafiante y depresión. De éstas, el trastorno de conducta establece como criterio para diagnóstico ser ofensor o ‘bully’.
La doctora Suárez apunta, por su parte, que usualmente son niños con una idea glorificada de la violencia, que disfrutan de dominar o controlar a los demás.
Observa que un gran mito sobre los agresores es que tienden a tener baja autoestima. Sin embargo, los estudios han encontrado que poseen una autoestima alta y características de líder, aunque mal dirigidas.
Un error que cometen los padres, según los entrevistados, es culpar a la víctima directa o indirectamente, al restarle importancia a lo que le ocurre o instarla a defenderse sin ofrecerle alternativas .
"Al niño hay que darle herramientas, pero jamás culparlo", apunta Suárez, al señalar que cada caso de acoso es muy particular y no debe pensarse que puede resolverse con solo ignorar lo que ocurre.
Los padres deben estar alertas ante el hecho de que los ofendidos generalmente se rehúsan a hablar de lo que les ocurre por temor a su ofensor.
Defender a los niños
Los efectos del ‘bullying’ en las víctimas pueden ser muy variados y muy graves, incluyendo depresión a largo plazo, estancamiento en el desempeño escolar y, en casos graves, el suicidio de las víctimas. Es por ello que los profesionales apuestan por acercamientos de política pública multisectoriales que involucren el hogar y la escuela.
"Necesitamos un programa que estudie las dimensiones del fenómeno y se diseñe un programa de prevención e intervención. El ‘bullying’ debe verse como un problema de salud pública", opina Hernández.
Señales a observar:
1. Cambios en el humor o el comportamiento, tales como tristeza o irritabilidad.
2. Pesadillas u otros cambios en el patrón de sueño.
3. Dolores somáticos -de cabeza, mareos, náuseas- para evitar ir a la escuela.
4. Evita actividades de la escuela como excursiones o pide que le acompañen hasta entrar a la escuela o la salida.
5. Se niega o protesta a la hora de ir a la escuela.
6. Pierde objetos de valor o dinero (se lo roban o lo amenazan para pagar dinero periódicamente).
7. Aparece con golpes, hematomas o rasguños y dice que se ha caído.

Cabe señalar que estos indicadores son indirectos y pueden ser señal de otras condiciones emocionales que un especialista debe evaluar.
Fuente: Dr. Nicolás Hernández, psiquiatra
Consejos para los padres:
1. Establecer un ambiente de diálogo con tus hijos desde la niñez es crucial en la crianza. Practica a diario el arte de la conversación. Pregúntales cómo les fue el día y estimula que te cuenten sobre lo que hicieron.
2. Si tu hijo comparte algún evento conflictivo o problema contigo, evita cortar la comunicación con un regaño o corrección. En su lugar, permite que hable. Pregúntale qué más pasó. "Los niños narran las historias en pequeñas escenas y el adulto necesita tener la historia completa antes de redirigirlos", explica el doctor Hernández.
3. Involúcrate en las actividades de tus hijos y en su comunidad escolar. Participa de cumpleaños y otros eventos que te permitan observar y conocer el ambiente en el cual se desenvuelven y con quién comparten.
Consejos para los niños víctimas de acoso
1. Pide ayuda de un adulto. No respondas a la agresión. Evita el enfrentamiento.
2. Aléjate a un lugar seguro.
3. Ignora al agresor, pero si es persistente habla con tus padres. Recuerda: es el agresor quien tiene el problema, no tú.
4. Trata de mantener la calma. Si tienes que responderle, hazlo tranquilo. Puedes contestarle: "Eso es lo que tú piensas".
5. A veces el humor puede desarmar al agresor. Si te dice "qué feo ese traje o camisa", puedes contestarle "ah, gracias. Me alegra que te hayas dado cuenta".

Actitudes femeninas que ellos detestan

Descubre el universo femenino

Por Ana Rodríguez / El Universal

El que a los hombres les disgusten ciertas actitudes de las mujeres, demuestra una vez más que ambos son distintos, y que la clave para llevar una buena relación con ellas es hacer un esfuerzo por entrar al "mundo femenino" y traspasar el mensaje textual y encontrar sus matices.
Tan solo imagínate si ambos sexos nos comunicáramos como los hacen los hombres, las relaciones serían monótonas. Los sitios tododominio.com y todoellos.com se dieron a la tarea de recopilar un listado con las diez actitudes femeninas que odian más los hombres... Y que al final, no son tan insoportables, pues sólo es cuestión de conocer bien el mundo femenino.
1. Espacio personal: Los hombres no son muy dados a contar cada cosa que les pasa durante el día, sólo aquello de lo que se acuerdan o sucesos fuera de lo común; en cambio ellas se cuentan todo el itinerario, tal vez ahí es donde esta la confusión; no es que realmente las mujeres intenten ahogar a sus parejas, sino que muchas veces necesitan saber cosas que sus compañeros no les dan a conocer, actitud que suele ser interpretada como una invasión.
Aun así es cierto que tanto ellos como ellas necesitan de su espacio para desarrollarse personalmente, espacio que el otro debe saber respetar.
2. Los celos: Aunque los hombre aleguen que las mujeres se pasan de la raya viendo cosas que no son, deben saber que los celos sin razón no existen, independientemente de lo que él haga, siempre se producen porque la pareja se siente amenazada. Por ello es importante que el hombre explore cuál es la razón de ese comportamiento.
3. El codificado lenguaje femenino: Para la mayoría de los hombres, la mente y lenguaje femenino es muy complejo, creen que hablan en clave, no las entienden y se desesperan. Realmente lo que sucede es que la lectura emocional de los hombres es mucho más pobre que la de las mujeres y por lo tanto no son capaces de entender sus mensajes.
4. No les gusta que ellas sean demasiado sentimentales: Esto es muy comprensible porque en nuestra sociedad el hombre está obligado a ser más fuerte, resultándole difícil manejar sus sentimientos. Por lo tanto si no pueden manejar sus propias emociones, les cuesta mucho más manejar la de sus parejas.
Hombres: No es malo, ni mucho menos serán menos varones si de vez en cuando se muestran emotivos y les permiten a sus parejas que lo sean.
5. Ir de compras: Los hombres son mucho más directos a la hora de realizar sus compras, no se fijan en tantos detalles como las mujeres. Es por esto que les molesta pasar horas eligiendo un par de zapatos o pantalón. Ellos compran lo que a primera vista les gusta sin perder el tiempo en mirar otras opciones.
Hombres: tengan un poco de paciencia, todo se recompensa cuando ellas les modelan lo que se compraron, ¿o no?
6. Mujeres inseguras: Realmente no les molesta en si el que la mujer sea insegura, sino el hecho de que muchas veces en la relación se vean obligados entregar algo que no están dispuestos a dar. Las mujeres necesitan estar con un hombre que les dé seguridad y no todos se sienten cómodos con este papel.
7. No les gustan las mujeres que hablan sin parar: Los hombres son muy concretos en una conversación, por lo tanto les desespera que cuando le preguntan algo a una mujer, ella responda en 10 minutos algo que no daba para más de dos. Esto se debe a que las mujeres tienden a darle ciertos matices a los mensajes.
8. Les enfada que ellas usen el sexo como un arma: Más bien se trata de diferentes perspectivas; para los hombres es muy fácil separar lo sentimental de lo corporal, en cambio para ellas es todo lo contrario, va junto con revuelto. Si están peleados y la mujer no quiere tener relaciones, el hombre siente que lo están castigando, pero en realidad es que ella no tiene ganas porque existen problemas a otro nivel de la relación.
9. Les molesta mucho que ellas oculten su pasado: Creen que cada persona tiene su historia y que para estar en pareja cada uno debe aceptar los antecedentes del otro. Ni que decir.... Recuerda, lo que no fue en tu año, no te hace daño.
10. Les disgusta que las mujeres se critiquen entre ellas, pero la verdad es que los hombres esconden esta faceta. Aunque son más reservados y menos explícitos, de seguro que también, de vez en cuando, les sale esa conducta.

10 de mayo de 2010

Estrategia contra un niño caprichoso

Enséñale el valor del esfuerzo

Por la Redacción de El Comercio / GDA

¿Qué nos ayuda a conseguir las metas anheladas? ¿De qué manera lograremos vencer los obstáculos de la vida diaria? La respuesta es sencilla. Según los profesionales de la educación y los psicólogos, es gracias al esfuerzo que podemos lograr lo que deseamos pues nos ayuda a resistir y perseverar hasta conseguir los objetivos planteados.

Por eso es tan importante enseñar a los niños el valor que tiene el esfuerzo a lo largo de la vida. No es conveniente, como sucede a menudo, que los padres sobreprotejan de tal manera a sus hijos que para que no sufran ninguna contrariedad o pena, eviten que se esfuercen. Cuando no les enseñan ni apoyan para que desarrollen ese valor, lo único que estarán haciendo es contribuir a que se conviertan en niños débiles, caprichosos y hasta inconstantes.

Es necesario por tanto que los progenitores tomen conciencia de la necesidad de educar a sus hijos para que aprendan a esforzarse siempre y que les inculquen este valor mediante el ejemplo, pues si los niños se dejan llevar por lo que les apetece a cada instante, no estudiarán, no ayudarán en las tareas caseras, no organizarán sus horarios, sus trabajos escolares, etc. y, cuando sean adultos no sabrán cómo enfrentar solos a las dificultades y contratiempos que la vida les va presentando.

Según la doctora Trinidad Aparicio, psicóloga clínica y escolar de la Universidad de Granada, España, el período de desarrollo entre los 6 y 12 años se conoce como el más sensitivo y por tanto es el momento de educar a los niños en hábitos, enseñándoles a trabajar, a ser responsables de sus actos, etc. "Los padres se tienen que concienciar que la clave no está en quitarles el sufrimiento a los hijos sino en proporcionarles las herramientas, estrategias y capacidades que les ayuden a enfrentarse a las dificultades".
¿Cómo hacer esto?
El primer paso es hacerles comprender en qué consiste el esfuerzo y el sentido y valor que tiene el mismo. Se debe empezar la enseñanza del esfuerzo en pequeñas cosas y con el paso de los años ir enfrentando mayores dificultades que la vida depara. "Los niños deben aprender que lo más importante es hacer lo que se debe y no lo que apetece", dice la doctora añadiendo que esta será la mejor manera de aprender a controlar los impulsos para vencer los estados de ánimo, la impulsividad, la impaciencia, etc. También es necesario enseñarles a marcar metas realistas y ayudarles a decidir o que desean en momentos de confusión.

Ciertas preguntas de cajón como ¿qué quieres hacer sobre este tema? ¿Cuál es tu objetivo principal? ¿Qué te propones con esto?, les ayudará a darse cuenta de que todo supone un esfuerzo pero que al final vale la pena.Una de las cosas más importantes a tener cuenta es que el esfuerzo se enseña con el ejemplo. Si los niños ven a sus padres que constantemente se esfuerzan, que no se quejan cuando las cosas no salen como lo habían planificado, que asumen sus errores y que a pesar de todas las dificultades son capaces de seguir adelante con sus propósitos, entonces aprenderán de ese ejemplo y tendrán éxito.

Esposos y Padres

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